lunes, 17 de septiembre de 2012

sábado, 25 de febrero de 2012

Casi triste

Ella se había quedado dormida en el sillón. Una imagen desconsoladora: la minifalda arriba de los muslos y sus piernas abiertas, dejaban ver la ropa interior, su cabeza ladeada hacia el costado donde yacía una botella de whisky, el cenicero repleto donde la noche rebalsaba. También yo me habría dormido. Demasiado rubia, pensé, poco convencido. La cubrí con una manta y apagué la luz, antes de irme. Afuera no me sorprendió una tenue lluvia. Después de todo la lluvia confunde nuestra propia tristeza.

martes, 27 de septiembre de 2011

Sobre el fuego

Pensaba en el fuego o en Juana de Arco, en una sentencia de Shakespeare sobre la herejía, que contemplaba al fuego.

En el leño pensaba.

En el abrazo terrible del fuego.

En las cenizas que desprendo día tras día

miércoles, 20 de julio de 2011

Fábula de la robotización


técnicas hipnóticas

para el futuro amor

un ojo biónico

para mantener el vecindario en equilibrio

los decibeles en la prolijidad

una casa automática

y niños robotizados

y perro que no cague en la alfombra


una ambiente virtual

para estimular

la procreación

la sonrisa permanente


una música indolora

para ir a dormir


y abortos espontáneos

si al niño venidero

se le ocurriera ser

mesías

mito

poeta

peligrosamente

humano

viernes, 28 de enero de 2011

Juegos peligrosos

De todos modos, me digo - acuchillo -, pienso - acuchillo -, sostengo - acuchillo -: juegas al ratón cuando el gato se encuentra.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

A ti o a tu recuerdo

De todos modos supe o comprendí violentamente, como la carne comprende su fragilidad cuando es herida, que tal vez más que tú soy yo quien vuelca sobre sus propios pasos escorpiones o arañas o llanto de luciérnaga aplastada, para que mi fantasma (ah este perro que soy) llegue herido de muerte a ti o a tu recuerdo.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Aún así...

Sigo la lógica: es decir: sigo las babas de tu paso, hembra, mujeraje siniestro y amado, oh amado como dios ama y encela a sus devotos; como la presa cae en el extásis pavoroso de los ojos de la serpiente. Tras de ti, perra en celo, escoria que ha sido mi mejor banquete.
Oh, si tu nombre liberara el escorpión negro de mi miedo, si me dejara libre. También iría tras de ti, malnacida.