miércoles, 20 de julio de 2011

Fábula de la robotización


técnicas hipnóticas

para el futuro amor

un ojo biónico

para mantener el vecindario en equilibrio

los decibeles en la prolijidad

una casa automática

y niños robotizados

y perro que no cague en la alfombra


una ambiente virtual

para estimular

la procreación

la sonrisa permanente


una música indolora

para ir a dormir


y abortos espontáneos

si al niño venidero

se le ocurriera ser

mesías

mito

poeta

peligrosamente

humano

viernes, 28 de enero de 2011

Juegos peligrosos

De todos modos, me digo - acuchillo -, pienso - acuchillo -, sostengo - acuchillo -: juegas al ratón cuando el gato se encuentra.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

A ti o a tu recuerdo

De todos modos supe o comprendí violentamente, como la carne comprende su fragilidad cuando es herida, que tal vez más que tú soy yo quien vuelca sobre sus propios pasos escorpiones o arañas o llanto de luciérnaga aplastada, para que mi fantasma (ah este perro que soy) llegue herido de muerte a ti o a tu recuerdo.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Aún así...

Sigo la lógica: es decir: sigo las babas de tu paso, hembra, mujeraje siniestro y amado, oh amado como dios ama y encela a sus devotos; como la presa cae en el extásis pavoroso de los ojos de la serpiente. Tras de ti, perra en celo, escoria que ha sido mi mejor banquete.
Oh, si tu nombre liberara el escorpión negro de mi miedo, si me dejara libre. También iría tras de ti, malnacida.

lunes, 26 de julio de 2010

La muerte de soslayo

Y fue así, caminando en el perfil de la lluvia. De algún modo la herida siempre es en el costado, pensé o dije; así, en la lluvia, la muerte de soslayo como un paragüas arrebatado por un viento inclemente.

domingo, 25 de abril de 2010

Y respirar todavía

Vaya locura, delirio, misticismo, catedral impía: haber muerto sobre tu nombre y respirar, todavía.

viernes, 26 de marzo de 2010

Un día con su sombra

Cómo fue encontrarte, pienso me digo fumo. Cómo fue caer cuando ya el aire estuvo limpio y era otra la pupila inmensa que nos llevaba. Cómo encontré, del mismo modo que se encuentra uno un día con su sombra, ese aire digo, rayuela, humo, muerte de verdad de muerte seria y ya por eso avecinada contra cada gesto, vecina de mi paso de tu paso que se cruzaron. Y fue entonces que estábamos distraídos.