viernes, 28 de enero de 2011

Juegos peligrosos

De todos modos, me digo - acuchillo -, pienso - acuchillo -, sostengo - acuchillo -: juegas al ratón cuando el gato se encuentra.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

A ti o a tu recuerdo

De todos modos supe o comprendí violentamente, como la carne comprende su fragilidad cuando es herida, que tal vez más que tú soy yo quien vuelca sobre sus propios pasos escorpiones o arañas o llanto de luciérnaga aplastada, para que mi fantasma (ah este perro que soy) llegue herido de muerte a ti o a tu recuerdo.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Aún así...

Sigo la lógica: es decir: sigo las babas de tu paso, hembra, mujeraje siniestro y amado, oh amado como dios ama y encela a sus devotos; como la presa cae en el extásis pavoroso de los ojos de la serpiente. Tras de ti, perra en celo, escoria que ha sido mi mejor banquete.
Oh, si tu nombre liberara el escorpión negro de mi miedo, si me dejara libre. También iría tras de ti, malnacida.

lunes, 26 de julio de 2010

La muerte de soslayo

Y fue así, caminando en el perfil de la lluvia. De algún modo la herida siempre es en el costado, pensé o dije; así, en la lluvia, la muerte de soslayo como un paragüas arrebatado por un viento inclemente.

domingo, 25 de abril de 2010

Y respirar todavía

Vaya locura, delirio, misticismo, catedral impía: haber muerto sobre tu nombre y respirar, todavía.

viernes, 26 de marzo de 2010

Un día con su sombra

Cómo fue encontrarte, pienso me digo fumo. Cómo fue caer cuando ya el aire estuvo limpio y era otra la pupila inmensa que nos llevaba. Cómo encontré, del mismo modo que se encuentra uno un día con su sombra, ese aire digo, rayuela, humo, muerte de verdad de muerte seria y ya por eso avecinada contra cada gesto, vecina de mi paso de tu paso que se cruzaron. Y fue entonces que estábamos distraídos.

sábado, 6 de marzo de 2010

Y no es tu nombre

Cómo recorro esa palabra, la voy modelando en la garganta y raspa y mi lengua (ah ese reptil, esa rosa coagulada) comienza a bordearla, a enlisarle la forma redondeándola; y de todos modos es un animalito esa palabra, una figura bordeando lo que nombra cayendo en lo que dice desesperada de sí misma; y la levanto con la punta de la lengua (ah ese falo de cabeza aplastada) la llevo en andas la agujereo la hago gozar y sangra y camina ya en mi voz, con el eco de todo lo no dicho y por el que ella nace; debí decir esta palabra y no la eternidad cuando dije esta palabra y no la eternidad, cuando lamí esta palabra, su muerte traducida una vez expulsada de mi garganta hacia el aire, con su aire, con la imagen de sí mirándose en el horror de decirse y saberse y morir casi instantáneamente como mueren el amor y los animales de la infancia. Y ya retorna de su verbo o su raíz y comienza a despegarse a decirse y el gusto de almendra y la pesadilla de lo no dicho también comienzan a decirse, como un niño que mira la herida de la rosa como la madre que mira su rosa herida como la rosa abriéndose como una herida en la tarde Y está dicha y se estrella y no es tu nombre.